Se fue el cielo gris
que, con sus fríos días, yo sentí
el regreso del ayer
causada por el fruto prohibido
de mi mismo descuido.
Se fue mi invierno
que me acariciaba el día,
se fue sin descuido alguno,
dejando mi corazón taciturno.
Se fue bajo el adiós
de quedarse sobre su ausencia
ese eterno olvido
que, ni si quiera, asuma tu presencia;
mucho menos una clara evidencia
de un por qué.
te fuiste; tú,
mi único amanecer
que inquietaba mi inquietud
con tu frío,
tan tibio.
Se fue el frío para no volver,
y con ello te fuiste; tú,
te fuiste, no sé a donde;
te llevaste contigo mi luz
mi único destino
que me alumbraba
hacia tu amor divino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario