Prometí dejar de oler
esa fragancia de tu mirada;
esa esencia de tu caminada.
Prometí, no más ver
el oscuro cielo celeste
y no volver a creer
el amor que en mí está presente.
Prometí dejar de respirar
el recuerdo del ayer;
todo éste recuerdo que al imaginar
me conduce a una soledad de compañía.
Prometí a no prometer
que ya, no más, te tendré
entre mis brazos;
pero, todo es cedazo.
