Escogiste por quien tiene dinero;
por quien con un cauto, del año,
te lleva recorrer el sendero;
pero sé que aún no olvidaste
que aquel, por el comienso de un beso
te hice conocer el universo.
Escogistes aquel, que por dinero
te vuelve a ver la noche
pero como una timiebla en el desierto,
y que, dentro de tí,
hay un abrumador remordimiento
de esa elección, que aún tiene un remedio.
Escogistes una taberna de desprecio,
una arrogancia, vanas mentiras y nostalgia;
es ahora en quienes te abarcan,
todos los dias, toda la noches.
Luego, buscas un lugar que te aparte
y te haga revivir aquellos amoríos
de los dias que hemos sentido.
Escogistes aquel hombre por dinero,
no por amor, mucho menos por pena;
y sé que extrañas
aquellas noches de luna llena,
sentados, nosotros juntos,
cruzando nuestras miradas plena.
Sé que escogistes a él
porque piensas,
que ya no hay más remedio
de volver a ver cada amanecer;
pues te digo, en verdad,
yo, aquí te espero, mujer.
por quien con un cauto, del año,
te lleva recorrer el sendero;
pero sé que aún no olvidaste
que aquel, por el comienso de un beso
te hice conocer el universo.
Escogistes aquel, que por dinero
te vuelve a ver la noche
pero como una timiebla en el desierto,
y que, dentro de tí,
hay un abrumador remordimiento
de esa elección, que aún tiene un remedio.
Escogistes una taberna de desprecio,
una arrogancia, vanas mentiras y nostalgia;
es ahora en quienes te abarcan,
todos los dias, toda la noches.
Luego, buscas un lugar que te aparte
y te haga revivir aquellos amoríos
de los dias que hemos sentido.
Escogistes aquel hombre por dinero,
no por amor, mucho menos por pena;
y sé que extrañas
aquellas noches de luna llena,
sentados, nosotros juntos,
cruzando nuestras miradas plena.
Sé que escogistes a él
porque piensas,
que ya no hay más remedio
de volver a ver cada amanecer;
pues te digo, en verdad,
yo, aquí te espero, mujer.
porque, aún, este corazón
late por tu amor.