sábado, 21 de enero de 2012

Perdona

Perdona que te escriba, 
pero la curiosidad me presiona, 
la amenaza del tiempo 
me tortura lerdo 
Y la mano de la soledad justiciera 
me interroga y me dice 
que te pregunté ¿ha quedado un recuerdo de amistad? 
¿se ha disuelto, evaporado, consumido todo de tí? 
yo no sé si lo es, 
hablo con la penumbra del pasado, 
que por cierto, 
de mí no se ha marchado, 
si fue posible eso 
porque si lo fue 
¿entoces por qué me aceptaste? 
La repuesta la tienes tú, 
y yo solo, esta inquietud 
que me suprime a esperar 
sentado o parado, 
siempre, asi he estado, 
preparando para preguntarte 
también lo mismo. 
Solo sigo esperando 
la verdad de tu respuesta. 

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